Las funerarias extremeñas, preparadas para un otoño con pandemia

Más protección. Se han dotado de guantes y mascarillas para varios meses y el principal grupo de la región tiene una bolsa de empleo, aunque por ahora no cree que recurra a ella con motivo del coronavirus.

Las funerarias extremeñas están preparadas para lo que pueda venir. La gripe, el covid y los virus estacionales pueden complicar los próximos meses. Se enfrentan al otoño más difícil y ya se han provisto de material de protección y algunas empresas del sector cuentan con bolsas de trabajo por si fuera necesario contratar a más empleados

Fernando Yaybek, director general del Grupo Iniciativas Alcaesar, que cuenta con 42 instalaciones entre tanatorios, velatorios municipales y hornos crematorios en Extremadura, asegura que están mejor preparados que cuando la pandemia golpeó al país en marzo. «Antes no había ni material de protección para los propios sanitarios. Ahora eso ha cambiado y nosotros también hemos ido haciendo acopio», afirma Yaybek.

Se refiere a las mascarillas, guantes, buzos, gafas, calzas y batas que usan sus empleados para realizar los servicios. «Si en una situación normal teníamos material para un mes de trabajo, ahora disponemos de cantidades para más de tres. Tenemos en almacén más de 6.000 mascarillas y 15.000 guantes», detalla.

También ha aumentado sus pedidos Carlos García Tomé, gerente del Tanatorio de Badajoz y de la funeraria La Nueva. «Antes pedíamos a las fábricas y no había. Ahora eso no pasa y podemos contar con más del doble de lo que disponíamos al principio de la pandemia», apunta García Tomé, que añade que se han mejorado los protocolos y la formación higiénico-sanitaria.

Sobre la posibilidad de que se necesiten más ataúdes y urnas, Yaybek explica que son sus proveedores los que se encargan de hacer las previsiones. «Nosotros garantizamos tener siempre la disponibilidad del servicio y en ese aspecto no hay ningún problema. No lo hubo durante la primera ola y no lo va a haber ahora porque el sector está más preparado».

También son más conscientes de la realidad y de lo que se puede avecinar los empleados de las funerarias. Hay que tener en cuenta que la región acumula más de 21 días notificando al menos un fallecido por covid-19 y en septiembre han muerto 67 personas por esta enfermedad. «El incremento de fallecidos en marzo y abril supuso mucho trabajo. Había veces que se acumulaban diez o doce cadáveres para incinerar», reconoce el empleado de un crematorio de la región.

Hay que recordar que algunos crematorios extremeños tuvieron que incinerar a fallecidos de Madrid porque las funerarias de la capital estaban saturadas como consecuencia de la pandemia. Se trataba de fallecidos no extremeños, pero cuyas familias autorizaban el traslado del cuerpo a crematorios de fuera de la comunidad madrileña para agilizar la incineración y evitar de esta forma los días de espera que se producían en Madrid.

«Esperamos y deseamos que eso no vuelva a suceder y sinceramente no creemos que vaya a haber una ola de fallecimientos como la del mes de marzo», apuntan desde el Grupo IA. «Si sucediera algo así el sector ha aprendido y está preparado», aseguran desde esta empresa que ha logrado un certificado que acredita que cumple con las directrices de prevención frente a la covid-19 establecidas por el Ministerio de Sanidad y las comunidades.

También disponen de una bolsa de empleo a la que recurrir si fuera necesario . «Contamos con una infraestructura de cien trabajadores en la región y en la peor época pudimos cubrir el aumento de servicios. Si hubiera que tirar de ella no habría ningún problema», apunta Yaybek antes de matizar que actualmente en Extremadura no está sucediendo como en otros puntos de España, donde la cifra de fallecidos es mayor y ya se han reforzado las plantillas de las empresas funerarias entre un 10% y un 15%.

Esos porcentajes también los cita la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), que agrupa a unas 1.300 empresas, cuenta con cerca de 12.000 trabajadores y factura alrededor de 1.600 millones de euros anuales. Especifican que «en zonas más afectadas como Madrid ese incremento de plantilla ronda el 30%».

Videollamadas en entierros

Lo que sí se repite tanto en Extremadura como en otras localidades de España es el uso de sistemas virtuales para despedir a los fallecidos. «Hemos hecho videollamadas con familiares en entierros que han tenido lugar en algunas localidades de Cáceres cuando estaban restringidos los aforos. Así podían estar presentes de algún modo», recuerda Yaybek, que también alude a la ‘La ventana de los recuerdos’, un servicio que permite enviar condolencias desde cualquier lugar y se pueden ver en una pantalla instaladas en las salas de velatorios. Además, existe la opción de mandar fotografías para rendir homenaje al fallecido. «Normalmente las familias solían tener entre 12 y 15 mensajes de ánimo, además de imágenes, y en la pandemia ha habido servicios con más de cien», detalla.

Otras empresas que ofrecen sus servicios a tanatorios extremeños también han comprobado que cada vez se recurre más a los homenajes virtuales. El extremeño Luis Alberto Guijarro vio que había una necesidad de los familiares por velar a las personas y con la pandemia no se podía de forma presencial. Ante eso puso en marcha un servicio de tanatorio para velar de forma digital a través de una plataforma web a los fallecidos. «En estos meses el uso de esta iniciativa se ha disparado un 200%», asegura Guijarro.

Fuente: Diario Hoy